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Los españoles, los europeos con más relaciones de verano


El verano es una época en la que se conoce mucha gente nueva en diferentes escenarios de la vida cotidiana. A través de reuniones con amigos, cenas, fiestas, etc. se amplía el abanico de posibilidades y por ende, puede aparecer una persona interesante en tu vida, lo que se conoce como un amor de verano. De hecho, según el estudio de Meetic LoveGeistTM, los españoles somos de los europeos con más relaciones de verano, el 65% de los encuestados afirma haber tenido un “amor de verano” y son relaciones que suelen durar, en el 41% de los casos, entre 1 y 3 meses.

Sin embargo, si quieres que esa relación sea sostenida en el tiempo, los expertos de Meetic han elaborado un decálogo con sencillos consejos para prolongar la duración.

1.- Ajustar horarios. Es decir, no pretender seguir viéndose la misma cantidad de tiempo que durante las vacaciones.

2.- Ajustar actividades. Al regresar a los lugares de residencia habitual, el tiempo se ocupa de manera distinta.

3.- Ajustar expectativas. Los primeros meses de toda relación, sean vacaciones, verano o invierno, no son LA relación, ni la persona que creemos. Lo REAL empieza ahora.

4.- Sorprenderse con el nuevo aspecto. Durante las vacaciones no tenemos el mismo look que durante nuestra vida habitual, pero puede ser incluso más atractivo.

5.- Introducir los cambios de uno en uno. Las nuevas actividades, la nueva gente, las nuevas facetas de la personalidad que hay que conocer, mejor que se puedan digerir e integrar, poco a poco.

6.- Encontrar el equilibrio entre “su vida”, “tu vida” y los momentos a solas. Compartir y poner en la balanza cuánto tiempo dedica cada uno a “sus” cosas e intentar equilibrarlo.

7.- Si se habita en ciudades distintas, mantener un contacto regular. Con las nuevas tecnologías, como la Webcam, incluso se pueden organizar cenas románticas, ver películas juntos, etc.

8.- Ocuparse de los asuntos propios. El otro no tiene ahora tanto tiempo para dedicarnos, así que es mejor estar bien ocupado el resto de los momentos que estemos sin la otra persona.

9.- Mantener a raya las ideas irracionales. Los cambios no significan que “me quiera menos” o que “me vaya a dejar”, y hay que verlos como lo natural y lo que toca en esta etapa.

10.- Conservar el mismo sentido del humor y estado de ánimo. No hay nada más terrorífico que el Dr. Jekyll se convierta en Mr. Hyde.

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