LO NUEVO
recent

Qué hacer ante una toma de rehenes


Para ti era un día más, común y corriente. Fuiste al banco a hacer un trámite e inesperadamente oyes un ruido. Te das vuelta y te encuentras con un hombre enmascarado que te apunta a la cabeza.

No es el único. Los demás se distribuyeron por el resto de la locación y, a los gritos, piden que la gente se eche al piso y arroje los celulares mientras terminan de sacar el dinero. Llega la policía antes de lo previsto y quedan acorralados, contigo rehén de ellos y víctima de la situación. La escena que ya hemos visto en películas está calcada de hechos verídicos. De una realidad que se vive con mayor frecuencia de lo que se cree.

No es cuestión de poseer dinero y ser el potencial objetivo de un secuestro extorsivo. Le puede ocurrir a cualquiera que esté en el lugar y el momento equivocados. Y, si bien nadie imagina que algún día le pueda pasar, se imparten cursos y existen consejos precisos para que tengas mayores herramientas en caso de que, efectivamente, te suceda.

CONSEJOS PARA LIDIAR CON UNA TOMA DE REHENES


La captura: Un momento de alta peligrosidad porque el delincuente está muy excitado. Con tanta adrenalina corriendo por su torrente sanguíneo es capaz de una locura.

Aquí es fundamental mantener la calma. Si el rehén pierde el control de sí puede generar violencia en el captor, quien puede golpearlo o incluso asesinarlo.

Etapa de cautiverio: Es la etapa menos riesgosa para la víctima, ya que los delincuentes tienen la mente puesta en la negociación y en cómo evadir la situación.En esta fase es importante que:

  1. No contradigas al delincuente. Obedece sus indicaciones, sin estimular su violencia.
  2. Permanezcas callado. No dialogues con tus captores, a menos que te pregunten algo, y sé cuidadoso con las respuestas. No logres que ellos se familiaricen contigo y pongan más atención en ti que en el resto. Esto te expondrá más de la cuenta. No pienses en que son “personas maltratadas por la vida, pero buenos en el fondo”. No es el momento para este tipo de análisis.
  3. Actúa normalmente. No asumas posturas provocativas ni ofensivas.
  4. Si padeces alguna enfermedad que requiera de atención, como alguna deficiencia cardíaca o diabetes, infórmalo. Que tengas un ataque repentino puede generar de parte de los captores una reacción violenta ante el desconcierto.
  5. No negocies por ti mismo, ni intervengas en la negociación. En este momento está en juego su vida y su libertad, no hay nada que tú puedas ofrecerle a cambio que mejore esa situación. Los negociadores de la policía o el gobierno son profesionales y están preparados para estas situaciones.
  6. Si tienes algún vínculo familiar con alguien prominente en la comunidad, evita que los captores lo sepan.

El rescate: Otro momento de alto riesgo porque la víctima es entregada o rescatada por los grupos tácticos policiales. De un modo u otro, se vive mucha tensión en el hecho. Por lo cual:

  1. Si eres entregado, mantén las manos en alto, con las palmas hacia adelante y los dedos abiertos, de manera de mostrarles claramente a los rescatistas que no tienes armas o elementos contundentes y que de ningún modo eres una amenaza.
  2. Si eres rescatado, permanece en el piso boca abajo, de igual modo con las manos abiertas –en lo posible sobre la cabeza– en clara señal de que no eres un peligro para el cuerpo especial policial.

Y un consejo final: Se paciente. Aunque no lo creas, el tiempo es tu mejor aliado.

Dice el refrán que “es mejor prevenir que curar”. Aunque parezca exagerado que te pongas un rato a pensar en una situación así y tomes en cuenta estas sugerencias, puede resultar la diferencia entre la vida y la muerte.

Investigation Discovery
Con la tecnología de Blogger.