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Baterías eternas, un descubrimiento fruto de la casualidad

Mya Le Thai sostiene una tecnología basada en nanocables que permitirá a las baterías de litio recargarse cientos de miles de veces.
La historia de la ciencia está llena de serendipias. Científicos tan célebres como Einstein, Alexander Fleming o Louis Pasteur reconocieron lograr importantes hallazgos fruto de la casualidad. No se trata exactamente de suerte, sino de un descubrimiento inesperado fruto de otra búsqueda distinta, o la improvisación, incluso de la creatividad que sólo surge cuando estamos desesperados por encontrar el método correcto.
Esto le ha ocurrido también a un grupo de investigadores de la Universidad de California en Irvine, quienes han inventado una batería de nanocables que puede ser recargada más de 200.000 veces, lo que significaría que puede soportar casi un 3.000% más de ciclos de carga que una batería de litio como las que usamos actualmente en nuestros dispositivos electrónicos. Las mismas que suelen estropearse (e incluso explotar) después de 7.000 ciclos de carga, como mucho, ya que se expanden con el uso creando grietas e inutilizándolas.
Una batería que soporte ser recargada 200.000 veces, significaría el fin de las baterías obsolescentes o, para que nos entendamos, perecederas. Este descubrimiento nos acercaría a no tener que sustituirlas jamás.
La serendipia surgió mientras los investigadores buscaban una forma de utilizar nanocables más finos que un cabello humano en las baterías, algoextremadamente difícil debido a su fragilidad, ya que no soportan demasiados ciclos de carga. Sin embargo, el hallazgo de nanocables resistentes es importante porque conducen muy bien la electricidad a la vez que cuentan con una gran superficie orientada al almacenamiento y la transferencia de electrones, por lo que formarían una batería delgada y potente que beneficiaría a la creación de dispositivos ligeros y más finos. Hecho por el cual la comunidad científica lleva años estudiando la forma correcta de conseguirlos.
"Mya estaba prácticamente jugando, cubrió todo con una capa muy fina de gel y empezó a cargarla", explica el director del estudio, Reginald Penner, quien capitanea del departamento de química. "Ella descubrió que con este gel pudo someter a la batería a cientos de miles de ciclos de carga sin perder capacidad. Es una locura, porque estas cosas suelen morir después de 5.000, 6.000, o como mucho 7.000 ciclos".
Mya Le Thai, que es estudiante de doctorado y la líder del estudio, creó así una batería de nanocables de oro, con un caparazón de dióxido de manganeso, encerrado a su vez en un electrolito hecho de un gel similar al plexiglás; que fue capaz de someter a 200.000 recargas durante más de tres meses sin detectar pérdidas de capacidad o energía y sin crear fracturas en los nanocables.
Los investigadores creen que la sustancia viscosa plastifica el óxido metálico en la batería y le da flexibilidad, evitando el agrietamiento. Así, una vez más en la historia de la ciencia, la serendipia tuvo mucho que ver en un descubrimiento que puede ser muy importante para la electrónica. No ha sido suerte, ha sido la constancia de esta científica tailandesa que no temió a su imaginación y se decidió a jugar con los materiales para crear algo nuevo. Ya lo decía Einstein, "si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo".


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