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Cómo negoció Marco Rubio para extender las sanciones contra Venezuela

Foto: ROBERTO KOLTUN
Ocurrió con suma discreción el jueves: el Senado de Estados Unidos estuvo de acuerdo en extender tres años más las sanciones contra altos funcionarios del gobierno venezolano, una ley impulsada por legisladores del sur de la Florida que busca castigar al gobierno del presidente Nicolás Maduro.

La extensión se aprobó en el Senado de forma unánime. Sin embargo, la historia de cómo ocurrió todo es mucho más interesante de lo puede sugerir la fácil votación.

El senador republicano de la Florida Marco Rubio subió al estrado del Senado el miércoles para pedirle a sus colegas extender las sanciones del 2014, un proyecto que copatrocinó el senador demócrata de New Jersey Bob Menéndez y que debe expirar a fines del presente año. La ley le permite a EEUU congelar los activos y negarle visas a funcionarios venezolanos considerados responsables de la violencia y los arrestos políticos que encendieron el país sudamericano en el 2014. La respuesta de Maduro y su gobierno a la ley fue llamar “terroristas” a Menéndez, Rubio y otros legisladores del sur de la Florida y prohibirles la entrada a Venezuela.



“Dado que el régimen de Maduro sigue violando los derechos humanos y amplía su opresión política, EEUU. debe continuar haciendo su trabajo para tratar de solucionar la crisis cada vez mayor que vive Venezuela”, dijo Rubio en una declaración que dio a conocer el jueves. “Los abusos de poder y violaciones de los derechos humanos del régimen de Maduro están dañando a gente inocente en nuestro hemisferio a la vez que amenazan a los intereses de la seguridad nacional de Estados Unidos. Tenemos la responsabilidad de apoyar al pueblo venezolano al extender estas sanciones”, dijo Rubio.

Las sanciones forman parte de un acuerdo entre cuatro instancias para confirmar a un nuevo embajador norteamericano en México.

A continuación lo que sucedió, según le contó un asistente del Senado al Miami Herald:

En noviembre del año pasado, Rubio bloqueó la nominación de Roberta Jacobson como embajadora en México. Jacobson ha sido la principal negociadora del Departamento de Estado en los esfuerzos que se siguen para normalizar las relaciones diplomáticas con Cuba, algo contra lo que Rubio se opone vehementemente.

Este mes, los líderes republicanos y la Casa Blanca le preguntaron a Rubio, que regresó al Senado tras sus infructuosas aspiraciones en la campaña presidencial, qué podría hacerse para que él no vetara la nominación de Jacobson para el cargo de embajadora. La respuesta de Rubio fue muy simple: extender las sanciones a Venezuela. Rubio representa a la robusta comunidad venezolana del sur de la Florida.

Hay, sin embargo, un obstáculo: el senador Bob Corker, republicano de Tennessee que dirige el Comité de Relaciones Exteriores, objetó la extensión de las sanciones a menos que Rubio pueda persuadir al senador Ted Cruz, de Texas —quien todavía está haciendo campaña para la presidencia— para que no siga bloqueando otra legislación que dicta las operaciones del Departamento de Estado.

Rubio le pidió a Cruz que levantara su oposición de casi 10 meses contra el proyecto de ley, según el asistente del Senado, y Cruz accedió a hacerlo. A cambio, Rubio prometió cabildear en la Cámara of Representantes para aprobar otra ley, patrocinada por Cruz y por él mismo, que le pondría a una calle frente a la embajada china en Washington el nombre de Liu Xiaobo, prisionero político chino y ganador del Premio Nobel en el 2010.

De modo que las cosas se organizan de la siguiente forma: Rubio ayuda a los líderes republicanos y a la Casa Blanca a nombrar un embajador, Corker obtiene un proyecto de ley del Departamento de Estado y Cruz trata de conseguir la aprobación para nombrar una calle. Rubio quiere volver a su casa de West Miami habiendo logrado una extensión de tres años más de la ley sobre Venezuela. De igual modo, Rubio busca que el Departamento de Estado apruebe el proyecto de ley, que incluye siete de sus proposiciones, entre ellas informar sobre la ayuda humanitaria de EEUU a Haití y entrenar al servicio exterior norteamericano sobre la libertad internacional de religión.

El acuerdo aún no ha concluido. La Cámara todavía debe firmar la extensión de las sanciones a Venezuela y el proyecto de ley de “reautorización” del Departamento de Estado.

El acuerdo no hace sino marcar la culminación de un atareado mes para Rubio en el Senado, después que algunos críticos dijeron que su carrera política había muerto tras su derrota ante Donald Trump en las primarias de la Florida. Su término termina en enero, toda vez que Rubio no está buscando ser reelegido. A principios de abril Rubio le declaró a la prensa que hasta que llegue enero pensaba estar muy ocupado.
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